Las EPSV contribuyen a debilitar las pensiones públicas y un caballo de troya contra ellas

  •  Juan Enrique Elua (Bilbao, 1953) es miembro del movimiento de pensionistas de Bizkaia y fue uno de los pocos que criticó las pensiones privadas de las EPSV desde su implantación en 2005 en Osakidetza.
  • Una entrevista y un artículo de Iván Pastor.

Las EPSV contribuyen a debilitar las pensiones públicas

Iván Pastor   publicado 2018-10-01

Juan Enrique Elua Suárez (Bilbao, 1953) es miembro del movimiento de pensionistas de Bizkaia e integrante de la Coordinadora Estatal por la Defensa del Sistema Público de Pensiones. Desde principios de año acude cada lunes a las puertas del Ayuntamiento de Bilbao para exigir unas pensiones dignas. Recién jubilado, tras 40 años de celador y técnico de rayos en el Hospital de Basurto, fue uno de los pocos que criticó las Entidades de Previsión Social Voluntaria (EPSV) desde su implantación en 2005 en Osakidetza, donde hacía panfletos para repartirlos en su trabajo criticando estos planes privados.

¿Cómo se gesta la implantación de las EPSV en la CAV?
A partir de los 80, con el aumento de la esperanza de vida y el descenso de la tasa de fecundidad, el Gobierno Vasco muestra su preocupación, ya que se hablaba de una situación de incremento del gasto en pensiones. Al no existir una caja vasca y la legislación básica de la Seguridad Social recae en el Estado, en vez de defender en Madrid el fortalecimiento del Sistema Público de Pensiones, hace una apuesta ideológica de utilizar la herramienta de las EPSV para fomentarlas detrayendo recursos de la Seguridad Social. En definitiva, se pretende fomentar que el trabajador tenga un ahorro acumulado para hacerse con una pensión complementaria, preocupándose en subrayar que no es sustitutiva.

¿Hubo alguna oposición a su implantación?
Los cuatro sindicatos de clase mayoritarios en la CAV han firmado casi todos los convenios colectivos, incluido el de Geroa en Gipuzkoa. Hubo oposición por parte de ESK, que en 1996 puso seis demandas —de seis empresas— en la Magistratura de lo Social contra Geroa, que, por supuesto, perdieron. Reclamaban que ese salario diferido obligatorio fuera directamente a nómina y, visto con perspectiva, te das cuenta de que en verdad lo que hacían era defender la Seguridad Social. También LAB puso un contencioso-administrativo en la Diputación Foral de Bizkaia que perdió en contra de Elkarkidetza.

Los sindicatos han rechazado la propuesta de Unai Rementeria, pero, ¿por qué ha reinado el silencio hasta ahora?

Bueno, todavía queda esperar que lo confirmen. Esos sindicatos hablan de modelo social, justicia fiscal, confrontar con el capital… y al final sus cúpulas suscriben esas EPSV porque lo primero es proteger su sector de influencia, algo que, al fin y al cabo, es clientelismo. Yo llevo mucho tiempo pidiendo explicaciones y transparencia.

¿Pero consideran estos planes como conquistas sociales?
Las elecciones sindicales comienzan ahora y cada cual expondrá sus logros. En esa narrativa sindical, ¿dónde van a poner estas EPSV? Ni las mencionarán. Es un tema tabú. ELA calificó el anuncio de Rementeria de propaganda y señaló que la gente está más pendiente de llegar a fin de mes, algo que es totalmente cierto. Sin embargo, aparte de subrayar la coyuntura, no ha dicho nada acerca del propio sistema de capitalización de las EPSV. En ningún momento he leído que se solicite la retirada de las desgravaciones fiscales de las EPSV. Si mañana aumenta la masa salarial, ¿qué nos dirían? ¿Se puede defender el Sistema Público de Pensiones por la mañana y por la tarde firmar una EPSV? Yo lo veo complicado.

En la CAV ha habido es una acción combinada de instituciones y sindicatos que ha permitido que se instale la cultura de la protección social privada con el debilitamiento de la pública

¿Por qué esa contundencia contra las EPSV?
Porque las aportaciones empresariales e institucionales a los planes de pensiones quedan excluidas de la cotización a la Seguridad Social, mientras que si fueran al salario directo, sí cotizarían. Hasta que no se corrija esta situación, las EPSV de empleo seguirán contribuyendo a la disminución de ingresos para pagar las pensiones públicas. No es de recibo que la Administración pública participe de sistemas privados que debilitan el sistema público, que además generan beneficios en entidades financieras. La cantidad que aporta la Administración en las EPSV va directa al bolsillo privado, mientras que la que va a la Seguridad Social es contributiva y solidaria. Es la cultura del aseguramiento privado en detrimento del aseguramiento público. Estamos fomentando una estructura y mentalidad rentista en Euskadi.

¿Qué razones hay detrás de la implantación de las EPSV?
Lo primero es que, en la medida que se debilite el sistema público y se recorten los gastos, si la pensión pública va siendo menor hasta llegar a ser meramente asistencial, se impondría un sistema de capitalización a través de las EPSV y de los planes privados. Después está el interés por parte de las entidades financieras y aseguradoras, que se benefician de estas comisiones e inversiones asociadas a las pensiones. Es un bocado muy goloso para los mercados financieros, que están deseando entrar hasta la cocina en un sector que gastará en los próximos Presupuestos Generales del Estado unos 140.000 millones. Por último, hay una razón de tipo ideológico en la que el neoliberalismo promueve la ilusión de la salida individualista mediante la contratación de la pensión privada en la cual el riesgo individual lo soporta el ahorrador y la ahorradora, frente a un sistema público donde no existen los riesgos individuales.

¿Se ha planteado algún uso alternativo en los fondos de pensiones de la Administración?
Hace cuatro años el Gobierno Vasco planteó la posibilidad de utilizar una parte de las EPSV de Itzarri o Elkarkidetza como un fondo de crédito para ponerlo al servicio de pymes en dificultades. Esta idea me pareció una oportunidad para optar por la economía productiva frente a la inversión especulativa. Si esas pymes eran locales con la toma de decisiones aquí, tenían carga de trabajo, eran solventes y no despedían, pero tenían problemas de liquidez, yo lo consideraba una opción estimulante con el Gobierno Vasco como avalista y las garantías suficientes, aunque la rentabilidad no fuera alta. Sin embargo, partidos y sindicatos rechazaron la medida porque argumentaban que ese dinero era de los trabajadores y que ellos eran el garante de que su dinero no se pusiera en riesgo y se utilizara para lograr la máxima rentabilidad de los socios partícipes.

Juan Enrique Elua en la concentración de pensionistas de los lunes en Bilbao Jone Arzoz

¿Las empresas han gozado de beneficios fiscales a la hora de ofrecer una EPSV?
Por supuesto, pero en 2014 se retiró la ventaja fiscal de deducir un 10% las aportaciones a las EPSV en el Impuesto de Sociedades. Con la oferta del Gobierno Vasco de extender las EPSV de empleo, la patronal se muestra reticente pero expectante de la oferta que puedan llegar a hacer en materia fiscal, que tendría que ser atractiva. Ahora bien, conviene advertir de que si aceptaran, lo normal es que esa aportación empresarial que tendrían que hacer derivara en unos menores incrementos salariales anuales a la plantilla.

¿Cuál es la particularidad que ha definido en materia de pensiones a la CAV frente a Navarra o al resto del Estado?
La capacidad normativa fiscal que tienen la CAV y Navarra es lo que permite diseñar estos planes y adaptarlos a sus respectivas realidades. Yo he llegado a escuchar que estas cifras son indicativas de la cultura financiera en la CAV, como si tuviéramos un gen desconocido con el que nacemos distinguiendo fondos. Aquí lo que ha habido es una acción combinada de instituciones —con una intención ideológica clara por parte del PNV— y sindicatos que ha permitido que se instale la cultura de la protección social privada con el debilitamiento de la pública. 

EPSV: un caballo de troya contra las pensiones públicas.

El Gobierno vasco trabaja en la promoción de las Entidades de Previsión Social Voluntaria (EPSV) de empleo, unas pensiones privadas con arraigo en el territorio e impulso de la Administración.

El pasado 26 de julio el diputado general de Bizkaia, Unai Rementeria, lanzó una idea en materia de pensiones. Propuso impulsar las Entidades de Previsión Social Voluntaria (EPSV) de empleo para que las tengan todos los trabajadores y trabajadoras vascas, e instó a patronal y sindicatos a hacer “un esfuerzo” para desarrollarla con la ayuda de una Diputación “dispuesta” a ayudar. Un guante que recogió rápidamente el portavoz del Gobierno Vasco, Josu Erkoreka, que avanzó que desde el Ejecutivo se está diseñando un plan para implementar esta propuesta. El globo sonda provocó un mínimo debate en torno a las EPSV en la opinión pública con alguna reacción de los sindicatos rechazando la medida, como ELA y, de forma más tímida, LAB. Por parte de CC OO, su secretario general, Unai Sordo, anunció que estudiarían la medida. Pero, ¿qué sabemos de las EPSV y su implantación actual?

Tipos de Planes

Las EPSV consisten en planes privados propios de la CAV cuya supervisión y control dependen del Gobierno Vasco, cuentan con órganos de gestión democrática y están incentivadas fiscalmente. La mayoría son de dos tipos: las de empleo —promovidas por la empresa— y las individuales —ofrecidas por entidades financieras—. En la actualidad, cerca de 464.000 trabajadores tienen una EPSV de empleo en la CAV, mientras que las individuales cuentan con casi 673.000 socios. Al existir la posibilidad de que una persona tenga varias EPSV de diferentes tipos, no es posible hacer un cálculo exacto de beneficiarios con estos planes.

Respecto a las EPSV de empleo, se agrupan en tres grandes bloques: por un lado está Geroa, que agrupa a grandes empresas guipuzkoanas; después está la EPSV del Grupo Mondragón, Lagun Aro; y, por último, Itzarri y Elkarkidetza, las dos entidades que representan a la Administración Pública vasca. El resto lo componen diversas entidades como, por ejemplo, Kutxabank.
Poco después de que el Gobierno Vasco aprobara la ley de EPSV en 1983, se crea Elkarkidetza, una entidad destinada a los trabajadores de las tres diputaciones forales y los ayuntamientos. En la actualidad cuenta con 28.000 socias. La otra EPSV de organismos públicos es Itzarri, que nació en 2005 para agrupar a los y las trabajadoras del Gobierno Vasco, en donde progresivamente se fue incorporando la Ertzaintza, la enseñanza pública u Osakidetza, hasta llegar a los 99.500 socias actuales.

A pesar de que toda la Administración Pública vasca cuenta con una EPSV, existe una entidad mayor con un dilatado recorrido histórico. Geroa Pentsioak nació en 1996 a raíz de un convenio del sector Siderometalúrgico en Gipuzkoa, y poco a poco se ha ido extendiendo a otros 19 sectores de la industria guipuzcoana para agrupar a un total de 9.300 empresas y 265.000 personas socias.

Por último, la otra gran entidad que gestiona EPSV es Lagun Aro, del Grupo Mondragón. Esta entidad es la más antigua ya que se constituyó en 1959 para ofrecer una protección social a los cooperativistas que quedaban excluidos de la Seguridad Social, y cuenta en la actualidad con 43.500 socias.

Las EPSV en la CAV suman un patrimonio de 24.500 millones, el 34% del PIB vasco, cerca de los estándares europeos pero muy lejos de las cifras del Estado español, donde las pensiones privadas representan el 9,5% del PIB. Un poderoso caballo de Troya de la privatización neoliberal en el sistema público vasco, ya que cuenta con las bendiciones institucionales

Print Friendly, PDF & Email