Comunicado público de Marea Blanca en Sevilla ante el brote de listeriosis.

  • Con más de 160 casos confirmados, más de 500 casos en situación de sospecha, 82 pacientes hospitalizados, de los cuales 28 son mujeres embarazadas, 3 pacientes en la UCI y una persona que ha fallecido, es momento de hacer un balance sobre el proceso seguido por la Administración sanitaria andaluza ante este brote infeccioso.

Agosto 2019

Lentitud en la toma de decisiones .

Hay que destacar en primer lugar la tardanza que la Administración sanitaria andaluza ha tenido para llevar a cabo una actuación como el Decreto de Alerta Sanitaria que se tomó el día 15 de Agosto, teniendo en cuenta que en la segunda quincena de julio ya se dieron incrementos importantes de listeriosis y que, sin embargo, no se tomaron medidas cautelares ni se emprendieron actuaciones de investigación epidemiológicas para determinar las causas de estos incrementos que se dieron.

Descoordinación de las administraciones implicadas .

En segundo lugar destacamos también la descoordinación existente entre las distintas administraciones implicadas, caso del Ayuntamiento de Sevilla cuyo laboratorio municipal fue el que el día 9 detectó indicios de infección en una de las muestras de carne recibidas lo que fue comunicado al Distrito Sanitario, siendo la confirmación definitiva de esta infección el día 13. El Decreto se dictó el día 15.Con lo que este cruce de acusaciones pone de manifiesto una discordancia y una descoordinación entre Administraciones que no resulta de lo más edificante a la hora de abordar un brote de estas características.

Descoordinación incluso con la Administración del Gobierno de España, por cuanto el portavoz de la Consejería, Dr. Cisneros, ha descalificado la indicación de tener en cuenta la posible existencia de “contaminación cruzada” que incluso se señaló dese la Agencia Española de Seguridad Alimentaria.

Contradicciones y mensajes que crean confusión a la ciudadanía.

La información facilitada el portavoz de la Consejería, doctor Cisneros, ha incurrido en contradicciones que pueden crear confusión. La primera ha sido hacer un llamamiento a la población “que no haya tomado el alimento contaminado” para que no acuda a los servicios sanitarios. Sin embargo, no ha sido capaz de definir con exactitud cuáles son esos alimentos contaminados, teniendo en cuenta que el propio ministerio ha ampliado las muestras de carnes a examinar, diferentes a la propia carne mechada, y estas muestran aún no están analizadas. Decir que no vayan las personas a los servicios sanitarios y, al mismo tiempo, terminar su intervención diciendo a todo el mundo que “ante cualquier duda se vaya al médico” es una contradicción evidente.

Otra contradicción que también ha tenido el señor Cisneros que puede crear confusión es la de descartar la llamada “contaminación cruzada” que resulta del contacto de muestras que están contaminadas con otras que no lo están a través de la manipulación o de los instrumentos que intervienen en los procesos de manipulación. Que diga el ministerio que hay que tener en cuenta la contaminación cruzada y la Consejería lo contrario tampoco es algo que sea positivo pues realmente induce a la confusión.

La vigilancia epidemiológica ha de continuar .

Es importante destacar igualmente que este brote de listeriosis, que se está expandiendo también en otras comunidades autónomas, aunque se haya paralizado la fabricación de estos productos hay que tener en cuenta que el periodo de incubación o el periodo subclínico de la enfermedad puede durar hasta 40 o 50 días con lo cual personas que comieron productos contaminados hace por ejemplo 10 días pueden todavía dentro de un mes aparecer con la enfermedad, por tanto Marea Blanca considera que la vigilancia epidemiológica debe de seguir siendo permanente.

El papel de los servicios sanitarios de atención primaria y de urgencias.

A pesar de los llamamientos que el portavoz del PP, señor Cisneros, ha hecho para que la población no acuda a los servicios de urgencias, es evidente que “ante la más mínima duda” muchas personas que han comido cárnicos derivados del cerdo y que tienen las sospechas de alguna relación con el origen de esta contaminación, van a ir a los servicios sanitarios.

La masificación que se está produciendo en las urgencias y la saturación asistencial en la atención primaria que puede producir este incremento de la demanda está estrechamente relacionado con la situación ya de por sí precaria, con falta de personal sanitario, sobre todo en los centros de salud y en las urgencias como consecuencia de los recortes que además se incrementan durante el verano. Por todo ello es muy importante que la propia Administración tenga claro y no induzca a más confusión al respecto pues esta saturación se produce por la precariedad de los recursos existentes y no porque este brote de listeriosis pueda provocarlo.

El déficit de las políticas de salud pública y el poder de la industria alimentaria

Finalmente, es importante destacar que el déficit más importante que se pone de manifiesto en brotes de este tipo es el que está relacionado con los recursos dedicados a la protección de la salud pública.

Si ya de por si los servicios sanitarios públicos, tras los recortes, han quedado muy mermados, mucho más recortes han tenido los servicios de protección a la salud. Además de la descoordinación existente entre las administraciones, además de la tardanza que ha tenido la Consejería de Salud en tomar la decisión del decreto de alerta sanitaria, hay otra laguna muy importante que es la que está relacionada con el ámbito de la industria alimentaria y sus impactos en la salud. Hace más bien poco se tuvieron que dar normas para establecer con claridad la composición adecuada que deben de tener el pan que se vende porque en muchos casos no es adecuada esta composición y la información no es real y hay muchas personas con problemas de intolerancias y alergias alimentarias etcétera. Pero es que no hace mucho tiempo ya la Organización Mundial Salud advirtió de los riesgos para la salud que conllevan los alimentos procesados, las carnes procesadas, los refrescos procesados, por la cantidad de aditivos, edulcorantes, glucosa etc que contienen y que son un riesgo para la salud.

Añadamos a esto el incremento de la multirresistencia de muchos gérmenes a los antibióticos y su relación con las carnes de animales que ingerimos y que son tratados con antibióticos.

Conclusión.

El ámbito de la protección a la salud en relación a la industria alimentaria está escasamente resuelto y las administraciones públicas no trabajan conjuntamente de una manera eficaz para hacer frente al impacto que la industria alimentaria, sobre todo los alimentos procesados y todos aquellos que tienen productos tóxicos, están provocando en la salud de las personas. Las alergias alimentarias y las intolerancias, el cáncer y otras enfermedades que están aumentando cada día están relacionadas con esta industria alimentaria y la administración no está a la altura de las circunstancias a la hora de tomar medidas claras y efectivas en la protección a la salud de la ciudadanía.

Sevilla, 22 de Agosto 2019.

 

 

 

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