Euskal Herria. Huelga general 30-E. Amplio seguimiento y manifestaciones multidudinarias.

  • Aunque la patronal y los gobiernos tratan de minimizar el seguimiento de la huelga y de los paros parciales llevados a cabo en todos los sectores productivos y de servicios, tanto privados como públicos, así las multitudinarias manifestaciones habidas a lo largo de todo el día en las capitales y numerosos pueblos y comarcas de Hego Euskal Herria (País Vasco Sur), no cabe duda de que la movilización y huelga general fue muy importante; sobre todo en lo que respecta a las manifestaciones, que entre las habidas durante la mañana y la tarde reunieron a unas 180.000 personas.

02/02/2020 | Jospo Barrutia, Jon Fano | VientoSur

Mes y medio de preparación.

La campaña de explicación, popularización y socialización de las reivindicaciones planteadas para esta huelga –defensa y mejora de las pensiones públicas, exigencia de empleos de calidad con salarios dignos, demanda de unos derechos sociales para el conjunto de la sociedad– y que han vertebrado la base reivindicativa unitaria de las personas pensionistas, trabajadoras, mujeres en general -incluidas las trabajadoras del hogar, buena parte de ellas emigrantes-, jóvenes estudiantes o en precario, baserritarras [pequeños agricultores y ganaderos], pequeños comercios, etc., fue bastante activa y participativa durante las siete semanas que precedieron al 30-E, tanto en las cuatro capitales como en numerosas comarcas y pueblos.

El mantenimiento ininterrumpido de las concentraciones y movilizaciones comarcales de las y los pensionistas; el impulso y promoción de la movilización y la huelga en los centros de trabajo privados y públicos, con el compromiso de unos 1.500 comités de empresa en el apoyo a la misma; el trabajo de unos 170 comités de huelga o plataformas de impulso a la movilización general en los barrios de capitales y en los pueblos; los llamamientos del movimiento feminista y otros colectivos de mujeres para participar y sumarse a la misma; la altísima participación las y los jóvenes estudiantes y en precario en esos comités o plataformas; la suma de diversas asociaciones de pequeños comerciantes y tasqueros apuntándose al cierre total o parcial de sus negocios…, todo hacía prever que el paro y la movilización social del día 30 de enero iba a ser muy importante.

Esta campaña de preparación se hizo aún más sentida la víspera, miércoles 29, cuando numerosos grupos de personas recorrieron los barrios de las capitales y de unos 170 pueblos con desfiles festivos (haciendo sonar cacerolas, sartenes u otros utensilios que en no pocos sitios estuvieron acompañados con cohetes), para anunciar la movilización del día siguiente.

La movilización y la huelga general.

Desde primeras horas de la mañana, las noticias anunciaban que la huelga y el paro iba a ser importantes, si bien desigual por sectores, provincias y comarcas.

Gipuzkoa fue la provincia más destacada en cuanto a la huelga y los paros parciales, que se dieron tanto en la industria como en los sectores de educación, sanidad, transporte público, pequeño comercio. También el territorio de Gipuzkoa fue pionero en lo que respecta a los paros y cierres que se dieron en algunas grandes y medianas superficies comerciales.

Bizkaia fue el segundo territorio en el que la huelga y el paro también tuvo un impacto importante, sobre todo en las comarcas de Durango, el Alto y Bajo Nervión… aunque tuvo su extensión en toda la provincia. En este territorio no se puede hablar en términos absolutos de la dimensión del paro en relación al resto de las provincias, porque Bizkaia es con mucho el territorio con más población de los cuatro territorios del País Vasco Sur.

En Araba, con menos de la mitad la población de Gipuzkoa y un tercio de la de Bizkaia, la huelga y el paro tuvo en términos relativos un impacto algo menor que en los dos territorios anteriores, si bien en la capital (Gasteiz) la influencia de la huelga se hizo notar bastante, y en el valle de Aiara (Laudio, Amurrio, Orduña…) fue muy mayoritaria.

Nafarroa era un reto más complicado para la movilización y la huelga. Allí la mayoría sindical la tienen UGT y CC OO –aunque su peso relativo sigue disminuyendo desde hace ya bastantes años– y su oposición a la convocatoria hizo que las complicaciones para el éxito de la misma fueran mayores que en Gipuzkoa, Bizkaia y Araba. Aun así, sobre todo en el norte de la provincia, el paro fue casi total y la movilización en la calle muy importante; otro tanto ocurrió en la comarca de la Sakana (Alsasua, Etxarri-Aranaz, Irurtzun…). En la capital, Iruñea, y en su entorno también fue muy significativa. Por el contrario, en la zona media y en la Ribera, la movilización fue más modesta.

A lo largo de la mañana, los bloqueos de algunas arterias en las capitales y en los pueblos más grandes también fueron significativos, con sentadas y pequeñas manifestaciones a paso lento, caravanas de coches a velocidad muy lenta, etc. Tanto en los barrios de las capitales como en los pueblos un sinnúmero de piquetes y grupos de apoyo a la huelga –muchos de ellos con gente joven– recorrieron los polígonos industriales, invitando y llamando a la huelga y el paro a las y los trabajadores. También invitaron a los comercios, bares… y al conjunto de la población a sumarse a la movilización.

Si algo caracterizó a este día de movilización fue la multitud de gente que participó en las manifestaciones de la mañana y la tarde: pensionistas con sus pañoletas -en general mayores-, trabajadores y trabajadoras de diferentes generaciones, mujeres de edad y jóvenes, estudiantes y jóvenes en precario, incluso miembros de sindicatos campesinos como EHNE y Etxalde que quisieron simbolizar su apoyo encabezando alguna de las manifestaciones con algún tractor; al igual que lo hizo el sindicato de transportistas autónomos HIRU con algún camión.

Para tener una idea de esas manifestaciones multitudinarias, en Bilbao la manifestación del mediodía aglutinó a 50.000 personas; en Donostia (San Sebastián) a 35.000; en Gasteiz (Vitoria) a 25.000 y en Iruña (Pamplona) a 20.000. A estos datos de las capitales hay que sumar Eibar, con 4000 manifestantes, y pueblos como Arrasate, Bergara, Oñate (Gipuzkoa) o Tafalla, Tudela, Estella… (Nafarroa). donde se realizaron manifestaciones con asistencia de varios cientos de personas.

Estas manifestaciones tuvieron su continuación a la tarde en las capitales y en unos 100 pueblos. En conjunto se movilizaron más de 45.000 personas, por lo que algunas fuentes cifran en cerca de 200.000 personas las que se movilizaron entre la mañana y la tarde. Una movilización de este calibre, para una población de poco más de 2.800.000 habitantes, muestra un nivel de movilización relativa de la ciudadanía vasca, de las mayores de Europa, sólo superada por las multitudinarias movilizaciones y manifestaciones convocadas en los últimos años por el movimiento soberanista e independentista en Cataluña.

La presencia y actuación de la Ertzaintza, policía autónoma de la Comunidad Autónoma Vasca, (CAV), fue masiva y agobiante; sobre todo a la mañana, atacando en algunos casos a los piquetes e intimidando con fuerza a los numerosos grupos que mediante sentadas y manifestaciones a paso lento, trataban de bloquear algunas arterias en las capitales y en algunos pueblos grandes. El día se saldó con cientos de identificaciones -sobre todo de jóvenes- y unas 20 personas detenidas, una parte por la Ertzaintza en la CAV y la otra por la guardia civil en Nafarroa.

Es preciso resaltar la solidaridad y apoyo que recibió esta movilización y huelga general por un amplio número de sindicatos combativos de carácter local, autonómico o nacional (Galicia y Cataluña) y de plataformas de pensionistas y otros colectivos de los diferentes pueblos del Estado español. Solidaridad que tomó la forma de concentraciones y manifestaciones, en algunos casos muy importantes, en más de 40 ciudades y pueblos de toda la geografía estatal (Galicia, Asturias, Aragón, Cataluña, Islas Baleares y Canarias, Valencia, Andalucía, Madrid…) En ellas también tomaron parte un buen número de electos sindicales y afiliadas y afiliados de los sindicatos CC OO, UGT y CGT, descontentos con la posición y actitud de sus direcciones de no apoyo o rechazo de esta jornada de movilización y su negativa a solidarizarse con ella en el del estado español. En los días previos a la huelga, también llegaron comunicados de apoyo y solidaridad de una organización sindical de carácter internacional y otros de carácter nacional de algunos países de América latina.

¿Qué hacer tras el 30-E?.

Las primeras medidas adoptadas por el gobierno del PSOE y Unidas Podemos no han satisfecho, más bien al contrario, a la gran mayoría de las y los pensionistas y de los trabajadores y trabajadoras.

PSOE-UP: unas medidas que no responden a la demanda social.

La subida del 0,9% de todas pensiones para este año, incluidas las más bajas y no contributivas, sigue dejando a la mitad de las personas pensionistas con pensiones por debajo de los 900 euros. Muchas de ellas, sobre todo mujeres, con pensiones de 700, 600 o menos euros. El descontento y la pérdida de ilusión en el nuevo gobierno es generalizada entre las y los pensionistas; sobre todo, entre quienes participan en las movilizaciones con un cierto nivel de conciencia social. Esto no ha hecho sino reforzar la demanda de una pensión pública y mínima de 1.080 euros.

Lo mismo ocurre con el grueso de trabajadoras y trabajadores. La limitada subida del SMI a 950 euros para el 2020, sin ningún compromiso concreto en tiempo y cuantía para llegar a los 1.200 euros, no ha convencido a casi nadie.

Por último, la anunciada propuesta de estudiar y negociar las reformas laborales y de las pensiones en el marco del Pacto de Toledo y la Mesa de Diálogo Social, lejos de alimentar la esperanza de mejorar las pensiones, el empleo, los salarios y demás derechos sociales no hacen sino apagarlas y frustrar a la gente.

Tenemos una larga experiencia de ese tipo de Pactos y Diálogo Social. Pedro Sánchez subió las pensiones más bajas por encima del IPC para los años 2018 y 2019. También por decreto subió de un modo significativo el SMI hasta 900 euros. Ahora parece que el nuevo gobierno no se atreve a tomar decisiones similares, esperando al parabién de las patronal y los grandes poderes económicos y financieros. Y estos ya han amenazado que no van a admitir subidas salariales ni del SMI -ni siquiera en función del IPC- en los próximos años.

Inevitablemente, todo esto nos lleva a la necesidad de seguir protestando y movilizándonos con el apoyo y participación de los más amplios sectores sociales, cada vez más afectados por la precariedad, la falta de empleo y salarios dignos, y por los recortes a las pensiones y otros derechos sociales.

Los Gobiernos de la Comunidad Autónoma Vasca y de Nafarroa.

La parálisis e inmovilismo del gobierno (PNV-PSE-EE) en Gasteiz y las limitaciones del gobierno de Nafarroa (PSN, Geroa Bai, Podemos y apoyado por Ezkerra-Inquierda) tampoco dejan mucho espacio para estar satisfechos.

Es cierto que en los cuatro territorios (Araba, Bizkaia, Gipuzkoa y Nafarroa) la dimensión del paro es inferior a la del resto de las comunidades autónomas y que la situación de las pensiones, del empleo, de los salarios y de otros aspectos sociales es menos mala que en el resto del Estado español.

Pero la negativa a complementar las pensiones hasta 1.080 euros, así como de mejorar la cuantía y las condiciones de acceso a las rentas mínimas de ingresos (en la CAV 334.000 personas viven en la pobreza y en Nafarroa 80.000); a exigir a la patronal que se avenga a negociar unos convenios mínimamente dignos para poner fin o atenuar substancialmente la brecha salarial; dar ejemplo estableciendo la condición de un salario mínimo de 1.200 euros para quienes trabajan en contratas y subcontratas para la administración pública; promover empleo para las personas jóvenes y las mujeres; acabar con las altísimas tasas de eventualidad en las administraciones públicas (en la CAV se sitúan en cerca del 40%…), son datos que dibujan un panorama muy alejado del oasis vasco que nos quieren presentar con el objetivo de tratar de conformar y desactivar a la mayoría de la población para que no proteste y se movilice.

La actitud mostrada por el lehendakari Urkullu ante la convocatoria de movilización y huelga del 30-E, o la valoración de su portavoz Erkoreka sobre la dimensión del paro y las manifestaciones, muestran una arrogancia y desprecio hacia todos los sectores populares que no tiene nombre.

Llamamientos para seguir movilizándonos y en la pelea.

El ánimo y la ilusión por el amplio seguimiento de la huelga y el paro, y sobre todo por las multitudinarias manifestaciones, se vio reflejada en la cara de los miles y miles de pensionistas, trabajadores, mujeres, jóvenes y otros sectores sociales. Ánimo e ilusión que se manifestaron con grandes aplausos a los discursos finales de todas las manifestaciones -múltiples y representativos de los diversos colectivos que apoyaron y participaron en la movilización-, subrayando la unidad y convergencia de todos los movimientos y la necesidad de seguir con las movilizaciones y la pelea tanto ante la patronal, como ante los Gobiernos de Madrid, Gasteiz e Iruñea.

Garbiñe Aramburu, secretaria general de LAB, se aventuró a señalar que si en plazo de dos meses la patronal y los gobiernos no cambian de actitud tomando medidas serias y responsables ante las demandas que tenemos planteadas, se encontrarán enfrente con un plan de movilizaciones, que denominó como la primavera roja y de lucha.

El movimiento de pensionistas de Euskal Herria vamos a continuar con nuestras concentraciones semanales todos los lunes y con manifestaciones mensuales en comarcas y pueblos. Además, al igual que lo hicimos hace un mes con todos los grupos parlamentarios de las cámaras de Gasteiz e Iruñea, hace unos días enviamos sendas cartas a Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y a todos los grupos parlamentarios de Madrid para que nos reciban y escuchen. No nos hacemos muchas ilusiones de poder arrancar compromisos, pero vamos a intentarlo.

Dentro de cinco semanas, el 8 de marzo, tenemos la movilización general del movimiento feminista y de las mujeres en general -con la previsible convocatoria de huelgas y paros de las mujeres- que el conjunto de los movimientos tenemos que apoyar del modo que nos pida el movimiento feminista, asumiendo entre otras cosas las tareas y cuidados del hogar, ese y muchos más días.

Desde el movimiento de pensionistas de Euskal Herria estamos totalmente comprometidos y comprometidas en el apoyo a la movilización de ese día. Mas aun cuando dentro de nuestro movimiento hay una enorme cantidad de mujeres que sufren la discriminación de las pensiones y necesidades perentorias de todo tipo. De hecho, hemos querido resaltar su papel y participación haciendo público y denominando popularmente a la plaza del Ayuntamiento de Bilbao, la Plaza de las Pensionistas.

Obviamente, a los sindicatos les corresponde multiplicar la pelea por unos convenios colectivos dignos, unas condiciones mucho mejores de empleo, salarios y protección de la seguridad y salud laboral en las empresas y acabar con la brecha de género para que la gente joven y las mujeres no se vean sometidas a la precariedad, eventualidad y a la cierta discriminación que sufren en relación a los sectores más estables de trabajadores y trabajadoras adultos,.

Elementos de reflexión para quienes no han apoyado la movilización.

Resulta lamentable que sindicatos como CC OO y GGT, partidos como Elkarrekin Podemos o la COESPE (Coordinadora estatal por la defensa del sistema público de pensiones) y alguna otra plataforma de pensionistas, no hayan apoyado la movilización y huelga general del 30-E, o se hayan puesto de perfil.

Una actitud de ese tipo por parte de CC OO y UGT, defendiendo a capa y espada las mesas de diálogo social tanto a nivel estatal como en las dos comunidades del País Vasco sur (CAV y Nafarroa), que sólo sirven para legitimar las políticas sociales restrictivas de la patronal y los respectivos gobiernos, no puede conducirles sino a un proceso de minorización. Y Unidas Podemos o Elkarrekin Podemos no pueden ponerse de perfil, defendiendo supuestamente el mal menor, para dar cobertura a esas políticas.

Nos preocupa en particular la posición de plataformas de pensionistas como la COESPE. Su actitud centralista, hegemonista y un tanto burocrática, la falta de respeto a las decisiones democráticas del movimiento de pensionistas, sólo les puede llevar a lo que ya estamos viendo. Enfrentamientos en su seno, dimisiones de algunos de sus cuadros y portavoces, desenganche de plataformas de pensionistas de ciudades y provincias del resto del Estado y una minorización y aislamiento cada día mayor en el Movimiento de Pensionistas de Euskal Herria.

La dimensión de la movilización y el apoyo social del 30-E debería llevar a todos estos colectivos a una reflexión y cambio de actitud ante las y los pensionistas, trabajadores y trabajadoras y ante el conjunto de sectores sociales que han tomado parte en la misma. Si miran hacía su interior comprobarán que un número significativo de afiliados y afiliadas de esos sindicatos y de activistas, militantes y simpatizantes de base de Elkarrekin Podemos y de la COESPE se sumaron a la movilización, no compartiendo las posiciones y actitudes de sus direcciones.

3/02/2020

Jospo Barrutia, Jon Fano, activistas del Movimiento de Pensionistas de Euskal Herria)

Nota : El texto y apartados son completamente originales, los subrayados son del montaje en esta página.


Enlace al artículo original de VientoSur:

https://www.vientosur.info/spip.php?article15571

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