Insultantes palabras de una consejera del PNV y pasividad de los sindicatos que llamamos de clase

  • La burguesía Vasca y la Española no les importa el confinamiento mientras que no afecte a sus negocio, que los trabajadores estén expuestos en el trabajo y el trasporte para ir y volver de los centros de trabajo no les parece necesario no por el bien común sino por sus beneficios.

Escrito por : La vecina Comunista 25/03/2020

Estas palabras que aparecen en la imagen las ha expresado Arantza Tapia, consejera de Desarrollo Económico e Infraestructuras del Gobierno de la CAV (ellos dicen Gobierno Vasco, pero eso les queda demasiado grande, sólo gobiernan en tres provincias; Euskal Herria es un territorio bastante más amplio).

Esta señora, del PNV (partido de derechas y defensor al ultranza de la oligarquía vasca) ha expresado lo mismo que nos vienen diciendo los gobernantes  “progresistas” españoles. Algo así como: “quédate en casa, pero no dejes de salir para ir a tu centro de trabajo.

Ahí no importa si nos contagiamos de coronavirus o si contagiamos a otros; que la actividad económica no se puede parar, no vaya a ser que se resientan los bolsillos de los grandes capitalistas.

En fin, nada que sorprenda. Lo peor es que ni los llamados sindicatos de clase hacen nada por remediarlo. Estos nos bombardean todos los días con sus ineficaces e inofensivos comunicados, pero de ahí no pasan. A lo sumo convocatorias de ridículas caceroladas, que lo único que sirven es para desahogarse golpeando las cazuelas desde los balcones o para molestar a quienes, en ese momento y en los alrededores, padecen de dolor de cabeza.

Y mientras esto sucede, los culpables de toda esta situación muriéndose de risa, sabedores de que al día siguiente los inofensivos indignados volverán a quebrantar sus confinamientos para acudir a crear la plusvalía que continúa llenando los bolsillos de los oligarcas.

Ni convocatorias de huelga, por parte de los sindicatos, ni llamados claros y contundentes a desobedecer la llamada de acudir a los puestos de trabajo si estos no son seguros para los trabajadores y trabajadoras. Muchos amagos, mucha palabrería pero… finalmente nada de nada.

Y es que, salvo honrosas excepciones, los sindicatos que llamamos de clase también reciben su “alimento” del sistema que aseguran combatir, sobre todo los más grandes, los que mayor representación poseen según los resultados obtenidos en las elecciones sindicales.

Si de los partidos institucionales decimos que nunca morderán la mano de los que le dan de comer, ¿por qué de los sindicatos, se autodenominen de clase o no, no decimos exactamente lo mismo? ¿Dónde está la diferencia si ésta en verdad existe? Sinceramente, yo no la veo por ninguna parte.

Ahora tienen buena oportunidad de demostrar que luchan por los intereses de la clase obrera; pocos o ningún movimiento se ha observado en esa dirección durante todos estos días.

  

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