Europa estudia fondos de rescate como el gran salvavidas contra la crisis

Primer plan: Activación del MEDE (9.440 millones de euros para España)

El plan actualizado tras la cumbre apunta a la creación de un nuevo instrumento de financiación, bautizado por ahora como Rapid Financing Instrument, y con “una capacidad de financiación de global de unos 80.000 millones de euros”. Esa línea de crédito estaría disponible hasta 12 meses, con una dotación para cada país proporcional a su participación en el capital del Mede o vinculada a factores como la gravedad de la pandemia o la envergadura del daño económico sufrido. En el caso de España, con una cuota en el Mede del 11,8%, la línea podría facilitar hasta 9.440 millones de euros.

La gran novedad de esa línea pendiente de creación es que está abierto a todos los Estados miembros (sin ninguna condición previa relacionada con su situación fiscal), así como el carácter benévolo de su condicionalidad, relajada hasta extremos sin precedentes. Aunque los aspirantes a su utilización deben respetar las normas del Pacto de Estabilidad y los compromisos asumidos en el marco del llamado Semestre europeo (sistema de vigilancia macroeconómica), esas obligaciones no quedarán recogidas en un pliego de condiciones específico sino en un “plan de respuesta económica” que será considerado como equivalente al Memorándum requerido por el Tratado del Mede y permitirá la liberación de los fondos.

Los créditos tendrían una duración de entre tres y cinco años. Según los documentos del Eurogrupo, en este plazo “daría tiempo suficiente para absorción del shock económico”. El coste de la financiación, según el proyecto, podría reducirse al mínimo posible para que el Estado receptor no pague más que las comisiones imprescindibles.

 
 
 
La vicepresidenta de Asuntos Económicos, Nadia Calviño. En vídeo, Calviño defiende «la necesidad de una respuesta europea» EPV

 

 

Segunda plan: Linea de Crédito (Para España un 2% del PIB, unos 25.000 millones).

La participación del Mede en la lucha contra la crisis económica se completa con una “línea de crédito reforzada ligada a la pandemia”. En este caso, sí que se trata de una línea ya existente (nunca utilizada), a la que se añadirían ligeras modificaciones para adaptar y rebajar su condicionalidad.

El proyecto de acuerdo señala que los estados que se acojan a esta segunda línea de crédito deberán comprometerse a destinar los recursos a gastos relacionados con la crisis sanitaria, así como a respetar el Pacto de Estabilidad y Crecimiento (lo cual no quiere decir que el déficit esté por debajo del 3%) y el Semestre europeo. A diferencia de la primera línea, estos compromisos sí que quedarán recogidos en un Memorándum suscrito de manera individual por el Estado que desee acceder a los fondos del Mede.

Una vez activada, la línea podrá conceder créditos equivalentes al 2% del PIB de cada país, aunque se contempla posibilidad de ajustar esos límites “a la vista de las necesidades que surjan en cada Estado en función de la severidad de la pandemia y de su impacto económico”. Para España, los recursos disponibles podrían rozar los 25.000 millones de euros como mínimo.

Tercer plan: Adquisición del MEDE de la deuda pública

La línea de la pandemia también abriría la posibilidad de que el Mede adquiriese deuda pública del Estado beneficiario en el momento mismo de su emisión (mercado primario). Ello podría ayudar, llegado el caso, a colocar las emisiones de los Tesoros en momentos de tensión en los mercados de deuda soberana. El BCE no puede ayudar en ese terreno porque, a diferencia del Mede, no puede actuar en el mercado primario.

La línea de crédito estaría disponible durante 12 meses, prorrogable por otros seis. Los préstamos serán reembolsables en un plazo de entre 5 y 10 años. El plan también prevé rebajar las comisiones del crédito, fijados ahora en 50 puntos básicos en la apertura de la línea y 35 puntos básicos de cuota anual.

Cuarto Plan: Fondo de garantías en respuesta al Covid-19.

O tercer frente que quiere abrir el Eurogrupo es a través del Banco Europeo de Inversiones. El BEI y la Comisión Europea ya habían puesto en marcha un Plan de Apoyo que aspiraba a movilizar 40.000 millones de euros. “Sin embargo, dada la gravedad de los retos que encara la economía de la Unión Europea esa cantidad está lejos de ser suficiente”, reconoce el documento del Eurogrupo que diseña una intervención reforzada.

La intención del Eurogrupo es establecer “un Fondo paneuropeo de garantías en respuesta al Covid-19”, con el que inyectar hasta 200.000 millones de euros en las empresas europeas, desde las pequeñas y medianas hasta las grandes multinacionales.

El Fondo se diseñará “para financiar operaciones de alto riesgo”, un perfil alejado de la tradicional prudencia del BEI, siempre celoso de su elevada calificación crediticia. Las empresas potencialmente beneficiarias serán todas aquellas cuyas dificultades económicas sean consecuencia clara y directa de la pandemia del Covid-19. El BEI gestionará el Fondo, pero no se verá salpicado por ningún riesgo potencial. Las operaciones estarán avaladas “de manera conjunta” por los Estados miembros, que deberán ofrecer por adelantado unos avales por valor de 25.000 millones de euros. Las posibles pérdidas se repercutirán de manera proporcional a la aportación de cada país, que se espera que sea en base a su participación en el BEI.

Ultimo plan: Ayudas para el desempleo

La última gran pata del plan es el mecanismo de reaseguro de desempleo comunitario, cuya propuesta ha sido lanzada por la Comisión para financiar, de forma temporal, los esquemas que fomentan la suspensión temporal de empleo, como los ERTE españoles, y las ayudas a autónomos. La propuesta se articulará mediante préstamos y es vista por los grupos de izquierda parlamentaria como un primer paso, pero no definitivo, para un fondo europeo de desempleo. Sin embargo, Bruselas teme las críticas que puedan llegarle de los halcones, por lo que defiende que su despliegue se hará bajo el artículo 122 del Tratado de Lisboa. Con 100.000 millones de euros, Bruselas espera que con ese instrumento se pueda evitar la destrucción masiva de puestos de trabajo.


Enlace al artículo original:

 

Print Friendly, PDF & Email